Los 46 escalones

Hace mucho tiempo que conozco a Lila. Quizás la mitad de mi vida. Siempre me sorprendió su autoconfianza y que tuviera las cosas tan claras. Desde luego, no era una persona que te pudiera dejar indiferente.

Lila desapareció de mi vida por azares del destino. Decidió coger un rumbo diferente al mío y aunque de forma puntual siempre me llegaban noticias de ella, no estábamos en un círculo cercano.

Y de nuevo, por azares del destino, un día respondió a un mensaje que llevó a iniciar una conversación. Y descubrí a la otra Lila: la Lila que tiene un fuego tremendo dentro y que necesita sacarlo, la Lila que te puede consumir o maravillar dependiendo del día. Y reconocí a mi vieja amiga más sabia y más lanzada y con un carácter que ha evolucionado y necesita ser descubierto de nuevo.

Y cuando me propuso hacer un blog, supe que tenía mucho que contar. Y conversación tras conversación se hizo obvio que detrás de aquella claridad de ideas se estaba cocinando a fuego lento algo maravilloso. Y me explicó la razón por la cual “46 escalones” es algo importante para ella.

Y por eso estamos aquí: para que tengáis la suerte, como la he tenido yo, de conocer la historia de esos 46 escalones. Y para leer lo que Lila quiere que tú sepas.

Víctor